El jabón de prensado en frío (jabón de proceso en frío / cold process soap) es un tipo de jabón artesanal que se elabora mezclando aceites vegetales con hidróxido de sodio (NaOH) a bajas temperaturas (30-50 °C) y dejando que la reacción de saponificación se complete en el molde. A diferencia de la producción industrial de jabón, en el proceso en frío la glicerina permanece en la estructura del jabón, los aceites esenciales se conservan mejor gracias a la baja temperatura y cada receta da lugar a una formulación única. Este artículo aborda qué es el jabón elaborado mediante el proceso en frío, en qué se diferencia del jabón tradicional e industrial, su proceso de elaboración y su lugar en la tradición jabonera turca.
Este artículo se ha elaborado con fines informativos generales. No pretende afirmar que tenga propiedades terapéuticas.
¿Qué es el jabón elaborado mediante el proceso en frío?
El término «cold process» (método en frío / proceso en frío) se refiere a que la reacción de saponificación se lleva a cabo sin aplicar calor externo —o con un calor mínimo—. Los aceites y la solución de NaOH se mezclan normalmente a una temperatura de entre 30 y 50 °C; el calor exotérmico propio de la reacción (el calor liberado durante la reacción del NaOH con el agua) inicia la saponificación. La masa de jabón se moldea y la saponificación se completa en gran medida en el molde, para luego finalizar durante un proceso de curado de entre 4 y 6 semanas.
¿«Cold press» o «cold process»?
En turco se utiliza habitualmente la expresión «jabón de prensado en frío», pero el término técnicamente correcto es «proceso en frío» (método en frío). «Cold press» (prensado en frío) es, en realidad, un método de extracción de aceite —como el prensado en frío del aceite de oliva o del aceite de avellana—. Por su parte, «cold process» es un método de fabricación de jabón. Esta confusión terminológica no es exclusiva de Turquía; también se observa de vez en cuando en la comunidad internacional de jaboneros.
Proceso en frío frente a jabón industrial: diferencias fundamentales
Glicerina: la diferencia más importante
Durante la reacción de saponificación se produce glicerina de forma natural: por cada 100 gramos de aceite se forman aproximadamente entre 10 y 14 gramos de glicerina. En la producción industrial de jabón, esta glicerina suele separarse mediante el método de «salting out» (salado) y venderse a un precio más elevado a las industrias cosmética, farmacéutica y alimentaria. En los jabones elaborados mediante el proceso en frío, en cambio, la glicerina permanece en la composición del jabón. La glicerina es un humectante natural (que atrae la humedad) y ayuda a mantener el equilibrio hídrico de la piel; esta es la razón principal por la que los jabones elaborados mediante el proceso en frío se perciben como «más hidratantes».
Temperatura y conservación de los ingredientes
El jabón elaborado mediante el proceso en frío se produce a una temperatura de entre 30 y 50 °C; el proceso industrial continuo funciona a temperaturas superiores a 200 °C. La baja temperatura protege mejor los componentes volátiles de los aceites esenciales, los antioxidantes naturales (tocoferoles, polifenoles) y los componentes bioactivos sensibles.
Originalidad de las fórmulas frente a la estandarización
En la fabricación de jabón mediante el proceso en frío, cada receta es única: las diferentes combinaciones de aceites, mezclas de aceites esenciales y aditivos proporcionan una variedad infinita. En la producción industrial, por el contrario, la optimización de costes y la estandarización son prioritarias; la producción suele realizarse con un número limitado de aceites (palma, palmiste).
Proceso de fabricación de jabón mediante el método en frío
1. Diseño de la receta y cálculo de la lejía
Cada receta de jabón se calcula en función de los valores SAP (saponificación) de los aceites utilizados. La cantidad de NaOH necesaria para la saponificación varía según el aceite. Las herramientas de cálculo de la lejía (como SoapCalc o Bramble Berry Calculator) automatizan este cálculo. El porcentaje de «supergrasa» —normalmente entre el 5 % y el 8 %— es la cantidad de aceite no saponificado que se deja deliberadamente en exceso en la receta y que proporciona un efecto hidratante en la piel.
2. Preparación de los aceites y la lejía
Se derriten los aceites sólidos (aceite de coco, de palma, de cacao); se añaden los aceites líquidos (aceite de oliva, aceite de avellana). El NaOH se disuelve en agua destilada o en un líquido alternativo (leche de cabra, gel de aloe vera); en esta fase, la temperatura de la reacción exotérmica puede superar los 80 °C.
3. Trace y moldeado
El «trace» (rastro) es el momento en el que la masa de jabón alcanza una consistencia similar a la de un pudín y, al dejar caer una gota sobre la superficie, esta deja una huella; esto indica que se ha producido la emulsificación. En la fase de «trace» se añaden los aceites esenciales, los colorantes y los aditivos (carbón activo, arcilla bentonita, azufre, etc.). La pasta se moldea y pasa por la «fase de gel» durante 24-48 horas; en esta fase, la saponificación se completa en gran medida.
4. Maduración (curing): 4-6 semanas
Las pastillas de jabón desmoldadas se curan durante 4-6 semanas en un entorno ventilado, fresco y seco. Durante este tiempo, se completa la saponificación restante, se evapora el exceso de agua (el jabón se endurece), la estructura cristalina madura y el pH se estabiliza. El tiempo de curado es un factor determinante para la calidad del jabón: un curado insuficiente da lugar a un jabón blando, que se derrite rápidamente y que podría provocar irritación cutánea.
El proceso en frío y la tradición jabonera turca
Turquía ocupa un lugar importante en la historia de la jabonería. La difusión de la tradición del jabón de Alepo por Anatolia ha dado lugar a una arraigada cultura jabonera, especialmente en Antioquía y el sudeste de Anatolia. Las tradiciones locales, como el jabón de bıttım de Siirt, el jabón de Kastamonu y el jabón de laurel de Tracia, representan diferentes variantes de la jabonería mediante el proceso en caliente (hot process). Los productores modernos de jabón natural turcos combinan este legado tradicional con los principios científicos de la fabricación de jabón; el proceso en frío es la técnica más utilizada en esta síntesis.
Ventajas y limitaciones del jabón elaborado mediante el proceso en frío
Ventajas
Las principales ventajas del jabón elaborado mediante el proceso en frío son: su contenido natural de glicerina (humectante — efecto hidratante—, producción a baja temperatura (se conservan los aceites esenciales y los componentes delicados), una variedad infinita de fórmulas (diferentes combinaciones de aceites, mezclas de aceites esenciales, colorantes naturales), no requiere detergentes sintéticos ni conservantes (el pH elevado inhibe de forma natural el crecimiento microbiano), potencial de sostenibilidad (consumo energético mínimo, biodegradable) y valor artesanal (cada pastilla es única, lo contrario a la estandarización industrial).
Limitaciones
El jabón elaborado mediante el proceso en frío también presenta algunas limitaciones: requiere un tiempo de curado de entre 4 y 6 semanas (no se puede utilizar de inmediato), cada lote puede variar ligeramente (es difícil lograr una estandarización total), su pH alcalino no se puede modificar (todos los jabones auténticos tienen un pH de entre 9 y 10), su vida útil puede ser limitada en comparación con los productos industriales (no contiene conservantes, aunque la baja actividad del agua lo compensa), su elaboración requiere conocimientos y destreza (cálculo de la lejía, control del «trace», seguridad) y su coste es elevado en comparación con la producción industrial (mano de obra, aceites vegetales, tiempo de curado).
Supergrasa: el secreto hidratante del proceso en frío
Uno de los conceptos técnicos más importantes de la jabonería mediante proceso en frío es el porcentaje de «supergrasa» (grasa en exceso). En la receta, la cantidad de NaOH se calcula deliberadamente entre un 5 % y un 8 % por debajo de la necesaria para saponificar todos los aceites. De este modo, en el jabón quedan aceites libres sin saponificar, que proporcionan un efecto hidratante y suavizante en la piel. El porcentaje de supergrasa es el parámetro de hidratación más importante que el jabonero puede controlar. Un «superfat» muy bajo (0-2 %) produce un jabón duro y resecante; por el contrario, un «superfat» muy alto (más del 10 %) produce un jabón blando, que se derrite fácilmente y aumenta el riesgo de DOS (manchas anaranjadas).
Preguntas frecuentes
¿Son lo mismo el jabón de «cold press» y el de «cold process»?
Aunque en turco se utiliza habitualmente el término «jabón de prensado en frío», el término técnicamente correcto es «cold process» (método en frío). «Cold press» es un método de extracción de aceite; «cold process» es un método de fabricación de jabón.
¿Por qué hay que esperar entre 4 y 6 semanas con el jabón de proceso en frío?
Durante el periodo de curado se completa la saponificación, se evapora el exceso de agua, la estructura cristalina madura y el pH se estabiliza. Un curado insuficiente da lugar a un jabón blando y potencialmente irritante.
¿Contiene glicerina el jabón elaborado mediante el proceso en frío?
Sí: la glicerina, subproducto natural de la saponificación, permanece en la composición de los jabones de proceso en frío. En la producción industrial, en cambio, suele separarse.
¿Cuál es el pH del jabón elaborado mediante el proceso en frío?
Todos los jabones auténticos tienen un pH alcalino, normalmente entre 9 y 10. Esto es el resultado natural de la reacción química de la saponificación. Una piel sana normaliza rápidamente este aumento temporal del pH.
Bibliografía
1. Spitz, L. (2009). Soap Manufacturing Technology. AOCS Press.
2. Cavitch, S. M. (1997). The Natural Soap Book. Storey Publishing.
3. Dunn, K. M. (2010). Elaboración científica de jabón. Clavicula Press.
4. Reglamento (CE) n.º 1223/2009 de la UE sobre productos cosméticos.
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